Frozen (Chris Buck y
Jennifer Lee, 2013), Oscar al Mejor Filme de Animación del año, de estreno en
Cuba, resulta un producto anacrónico, encostrado a las fórmulas más inveteradas
de la factoría Disney. Es un insulto al cine que los académicos la hayan
preferido por arriba de la japonesa Se levanta el viento, del maestro Hayao
Miyazaki; y de la francesa Ernest y Celestine, ambas competidoras en la
categoría e infinitamente superiores.
