La
idea de partida de Aquí mando yo
(Atresmedia, 2016) parecía interesante, mirándola desde el papel: meterse con
la cámara en la casa de distintos espectadores para observar sus reacciones
ante la emisión de distintos programas televisivos. O sea, una suerte de reality de presunta vocación sociológica
sobre las costumbres caseras que marcan el rating,
el tan manipulado e impuesto rating. Pero
todo sabe a artificio y montaje barato en este programita, al menos en el
primero de estos espacios.
