Pocas veces
se han visto tan bien definidas las líneas del rostro de la desesperación en el
cine del siglo XXI como en el drama anglo-filipino Metro Manila (Sean Ellis,
2013). Obra imperdible de la pantalla mundial contemporánea, despojada de
artificios, trazos gruesos, melodrama e impostura de cualquier tipo y anclada
al realismo expositivo, logra ubicarse en el ángulo de miras de sus personajes,
para componer un relato concebido y solucionado desde la instancia extrema del
agobio y la indefensión más crueles.
