Hace bastante, cuando todavía faltaban años para surgir piezas
cinematográficas como Molina´s Solarix (Jorge Molina, 2006), Juan de los
muertos (Alejandro Brugués, 2011) o Los desastres de la guerra (Tomás Piard,
2012) publiqué un artículo, tildado de “soñador” entonces, donde apostaba por
la existencia de un cine de género en la isla. No tardó tanto el futuro para
que, además de dichas obras de ciencia ficción o zombies antes estrenadas,
ahora esté por llegar en breve un filme vampírico, quizá más adelante otro del
oeste, y se exhiba ya en las pantallas del país Omega 3 (Eduardo del Llano,
2014), la tercera incursión insular de acción real en la sci-fi; no la primera,
como erróneamente repiten los medios no especializados. No obstante, a
diferencia de la literatura, con una tradición extendida desde Oscar Hurtado a
Daína Chaviano, Yoss y hasta el propio del Llano -autor de la novela Obstáculo
y del cuento homónimo en el cual se base el filme-, así y todo somos casi
vírgenes en el tema en materia de séptimo arte.
