Que del previo consorcio
entre el realizador Joel Schumacher y el productor Jerry Bruckheimer saliera un
thriller tan debilucho como 9 días;
que en la larguísima filmografía del primero aparezcan numerosas películas del
montón; o que el segundo -el productor más poderoso de Hollywood- sea
responsable de engendros bélico-patrioteros corte Pearl Harbor, Top Gun o La caída del Halcón Negro, la posterior asociación
de ambos hacía desconfiar a cualquier espectador provisto de cierta cultura
cinematográfica de la salud de Verónica
Guerin. Sin embargo, aunque a todas luces no sea una obra cuyo eco perdure,
al menos tampoco entra dentro de lo peor del trabajo de su director.
