Corrientes
genéticas subterráneas de neorrealismo italiano y otras no tan subyacentes de
cine social británico alla Loach/Leigh y del formato Guediguian temprano, ya en
Francia, más algo de los belgas Dardenne de Dos
días una noche, La promesa y El niño irrigan el dispositivo
argumental y hasta la puesta en escena de la película española Techo y comida (2015), verista documento
artístico en torno a cómo la crisis económica se cebó con saña y alevosía en los
núcleos hogareños más desfavorecidos del arcoíris social español.
