Al
margen de las calidades específicas de los distintos filmes o hasta de naderías
cercanas corte La ciudad, Vuelos prohibidos o Café amargo, el más reciente cine cubano, en sentido general,
ofrece cuanto los críticos le recabábamos a gritos años atrás: diversidad
temático-estilística, osadía, riesgo. Omega
3, Bailando con Margot, Crepúsculo, Caballos, La obra del siglo,
Espejuelos oscuros, Leontina o Santa y Andrés marcan puntos de inflexión en una pantalla nacional
que al fin, para alivio artístico, ya no está por la labor de aquellas
comedietas populistas causantes de tanto perjuicio estético.
