Tarzán fue la primera película que le
llevó a ver su padre, a los cuatro años. Pero, afortunadamente, Mika Kaurismäki
no se dejó influenciar por el modelo de representación hegemónica en una filmografía
incluyente de heterodoxos filmes de ficción y documentales para, antes bien,
evocar a través de esta a sus sí reverenciados directores fineses como Valentin
Vaala, Risto Jarva, Matti Kassila, Mikko Niskanen o Nyrki Tapiovaara.
