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jueves, 12 de febrero de 2015

Narconovelas: caricaturas de la desolación


Del ascenso del crimen organizado dentro de los Estados Unidos, como consecuencia de los negocios con el alcohol tras el Acta Volstead e inherentes efectos de la Ley Seca, surgiría el gangsteril. Representaba aquel caldo de cultivo de matones, clanes nacientes, extorsiones, contrabando de licor y amasamiento de fortunas terreno muy fértil para no ser aprovechado por el cine. Ahora, no más nacer el género -en 1927 y con esplendor en los ´30-, sus creadores teñirían a los personajes de una aureola heroico-romántica propensa a inducir la identificación del público con figuras que en realidad eran antihéroes cuyo arrojo estaba empleado del modo más inicuo. Clint Eastwood nos recuerda bien dicho “romance” en una secuencia de J. Edgar (2011).
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