Quentin
Tarantino, abierto desde joven a los cines de todas las latitudes, dijo en
octubre de 2013, durante evento fílmico celebrado en Corea del Sur: “No es solo
la mejor película que se pueda ver aquí, en el Festival de Busan; es que es la
mejor película del año”. El realizador norteamericano se refería al
largometraje de Israel titulado Big Bad Wolwes (¿Quién le tiene miedo al lobo
feroz?, la denominación original hebrea), segunda incursión fílmica de los directores
Aharon Keshales y Navot Papushado tras su debut, Rabies.
