Esta blog es de crítica de cine, pero como en la actualidad las fronteras entre dicho universo y el televisivo están harto diluidas, como tantas veces hemos escrito aquí, eventualmente también comentaremos algunas series. Es el caso hoy de La teoría del Big Bang. Tanto el
cine como la televisión norteamericanos han apostado a través de diversas
cintas y teleseries humorísticas por observar, sin condescendencia y sí
provistos de una atención -en ciertos ángulos de forma para algunos rara, mas
explicablemente halagadora-, a esa generación geek madurada al calor del ordenador, el videojuego, los comics, la escasa interacción social y
las para algunos de ellos sombras omnipresentes, totémicas, de Star Trek: The Original Series (Gene Roddenberry, 1966-1969) y Star Wars (George Lucas, 1977).
