Todas las partes de Chucky le dieron menos pesadillas al redactor que ese
muñeco-jarrón, casi tan feo como el personaje fílmico, el cual hace las de
pórtico de la cienfueguera tienda Casa Mimbre, cuya imagen es la primera
gráfica que complementa este texto. No obstante, venció el miedo a la figurita
de casi 100 CUC y capturó la referida foto, antes de estampar la vuelta en
círculo a la primera planta de la instalación y tomar luego otras instantáneas
de budas cubiertos con alfombras, gatitas con hidrocefalia, cocineros en forma
de reloj, muñequitas encostradas en uvas/caracolas o junto a canes, muñequitas
nórdicas con ceniceros anexados, relojes con casitas: expresión concreta del
más explícito kitsch o estética del mal gusto.
