La agencia
francesa de prensa AFP trae en sus despachos semanales dos informaciones que en
última instancia ilustran la dualidad de la especie humana, debatida entre quienes
viven para servir, que dijera Francisco, y los que viven para obstruir, que acotásemos
acá. Así, el alcalde
de Asotthalom, localidad de 4 mil habitantes ubicada en la frontera de Hungría
con Serbia, caza migrantes con su milicia nocturna, y se ufana de ello en ese
mausoleo del egoísmo idiota llamado Facebook. Por si no fuera poco ya con la
infinidad de desgracias padecidas en su lugar de residencia, durante la
travesía y en el (los) espacio final de destino, los refugiados -causa directa
de la depredación bélica imperialista en África y Medio Oriente-, también deben
protegerse de estos nietos de los colaboracionistas de Vichy, neonazis muy
parecidos a los cazadores de mexicanos de la frontera de dicha nación con
EE.UU. Mientras el
gobernador de Asotthalom actúa de manera tan denigrante, su colega de Medellín,
Colombia, ha tenido un gesto de dignidad, el cual debe concitar elogio, pues no
suele abundar en estos días. Como igual refiere AFP, el viernes 29 de julio de
2016 el reguetonero puertorriqueño J Álvarez se presentó en el concierto
inaugural de la Feria de las Flores, espectáculo de dicha ciudad, vestido con
un pulóver alusivo al peor capo de la historia del narcotráfico nacional, en
cuyo anverso podía leerse “I'm Cartel” y en el reverso “Escobar” debajo del
número 49.
