Entre
mis temores de cara al mañana tengo uno que, pienso, lo compartan muchos padres
con hijas hembras, niñas o adolescentes:
¿cómo será el trato que le dispensen en su trayectoria romántica futura,
si entre otros tipos de proyectos de vida a las cuales se les está invitando
hoy -tanto a ellas como a esos quienes deben convertirse en sus respectivas
parejas-, es a una falsa “liberalización moral” absoluta que nada de libre
tiene sino de mentirosamente atada a premeditados cálculos de individualización
y enajenación de un individuo nihilista, el cual solo halle por la vía del
(desconflictualizado, apolítico, endorfínico, polierógeno) hedonismo -al corte
de los diez minutos habaneros de Rápido y
furioso 8-, la recompensa a todos sus “esfuerzos”.
