Aunque sin similar masa
cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical,
el drama carcelario -cruza entre el noir,
el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine,
de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas
claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones
adorables” proclamadas por Derrida.
martes, 30 de septiembre de 2014
La madriguera de Malamadre
Aunque sin similar masa
cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical,
el drama carcelario -cruza entre el noir,
el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine,
de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas
claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones
adorables” proclamadas por Derrida.
La madriguera de Malamadre
Aunque sin similar masa
cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical,
el drama carcelario -cruza entre el noir,
el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine,
de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas
claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones
adorables” proclamadas por Derrida.
La madriguera de Malamadre
Aunque sin similar masa
cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical,
el drama carcelario -cruza entre el noir,
el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine,
de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas
claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones
adorables” proclamadas por Derrida.
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