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viernes, 1 de enero de 2016

El desconocido: el capital y la bomba

Si en el drama norteamericano 99 homes (Ramin Bahrani, 2014), uno de los infelices desalojados de su casa a consecuencia de la iniquidad bancario-inmobiliaria inherente a la crisis económica de 2008 en los Estados Unidos arremetía a rifle limpio contra quienes pretendían sacarle la familia del hipotecado hogar, en el thriller español El desconocido (Dani de la Torre, 2015) el perjudicado de turno por los truhanes de cuello blanco encargados de resguardar y duplicar el capital de la clase explotadora coloca una bomba debajo del asiento del auto de quien, asegura, le robó su dinero. Si el hombre y sus dos hijos pequeños se levantan, el artefacto explota. Cuanto veremos a partir de aquí, durante hora y media - tiempo real, escenario casi único-, será, pues, el pugilateo verbal y psicológico, vía móvil, entre el secuestrador telefónico que exige la devolución de su plata y el director de sucursal bancaria conminado a hacerlo, so caso de perecer si no responde a las exigencias del expoliado devenido terrorista por obra de la desvergüenza ejecutiva.

viernes, 19 de diciembre de 2014

El corazón del guerrero


Lúcido ex crítico de cine, Daniel Monzón (Celda 211) se abrió paso en la realización, como lo hiciera su colega Molina Foix el mismo año, a través de El corazón del guerrero (1999), una película que ante todo, precisa verse como un guignol nostálgico de las obsesiones infanto-adolescentes de gente que como su director y todo un grupo de personas que se halla detrás del filme, forjaron sus personales planetas creativos al calor de la hoguera de esa imaginería alimentada por las historias medievales recreadas en libros, cómics y juegos; el cine de hadas; las películas de bellas y guerreros...

martes, 30 de septiembre de 2014

La madriguera de Malamadre


Aunque sin similar masa cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical, el drama carcelario -cruza entre el noir, el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine, de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones adorables” proclamadas por Derrida.

La madriguera de Malamadre


Aunque sin similar masa cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical, el drama carcelario -cruza entre el noir, el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine, de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones adorables” proclamadas por Derrida.

La madriguera de Malamadre


Aunque sin similar masa cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical, el drama carcelario -cruza entre el noir, el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine, de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones adorables” proclamadas por Derrida.

La madriguera de Malamadre


Aunque sin similar masa cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical, el drama carcelario -cruza entre el noir, el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine, de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones adorables” proclamadas por Derrida.

La madriguera de Malamadre


Aunque sin similar masa cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical, el drama carcelario -cruza entre el noir, el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine, de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones adorables” proclamadas por Derrida.
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