Si en el drama norteamericano 99 homes (Ramin
Bahrani, 2014), uno de los infelices desalojados de su casa a consecuencia de
la iniquidad bancario-inmobiliaria inherente a la crisis económica de 2008 en
los Estados Unidos arremetía a rifle limpio contra quienes pretendían sacarle
la familia del hipotecado hogar, en el thriller español El desconocido (Dani de
la Torre, 2015) el perjudicado de turno por los truhanes de cuello blanco
encargados de resguardar y duplicar el capital de la clase explotadora coloca
una bomba debajo del asiento del auto de quien, asegura, le robó su dinero. Si
el hombre y sus dos hijos pequeños se levantan, el artefacto explota. Cuanto veremos
a partir de aquí, durante hora y media - tiempo real, escenario casi único-, será,
pues, el pugilateo verbal y psicológico, vía móvil, entre el secuestrador
telefónico que exige la devolución de su plata y el director de sucursal
bancaria conminado a hacerlo, so caso de perecer si no responde a las
exigencias del expoliado devenido terrorista por obra de la desvergüenza
ejecutiva.
