sábado, 30 de abril de 2016
Dixieland, viñetazos de la “basura blanca” en EE.UU.
El drama independiente Dixieland (Hank Bedford, 2015) hurga en el costado incómodo del Estados Unidos caucásico pero de escasa formación educativa y pobre, sin posibilidades sociales: eso cuanto allí, de un modo bastante despectivo y con arreglo a un patrón evaluativo pautado desde la cúpula wasp, califican como la “white trash” o “basura blanca”. Margen demográfico, por cierto, elidido de cuajo por el mainstream, pese a sumar millones en el mapa poblacional de la Unión.
viernes, 29 de abril de 2016
Girls: maldita gorda, te adoro
Los
buenos personajes de las buenas series llegan a convertirse en elementos
familiares de tu vida. Los amas y los sufres, y los dueles cuando abandonan tu
tiempo. Ya se intuye el fin de ciclo de Girls
(HBO 2012-actualidad) y en cierto modo se va a extrañar a Hannah Horvath,
suerte de alter ego de la creadora total y protagonista de la serie: Lena
Dunham.
miércoles, 27 de abril de 2016
Flaked: tomando kombucha en Venice
Quizá
algo a destiempo ya llegue una miniserie como Flaked (Netflix, 2016), otra más en torno a la vida de esos eternos
“adultolescentes”, buenos para nada y para todo, que hacen con su vida con la
parsimonia de un caracol en domingo. El personaje central de la serie coeescrita
y estelarizada por Will Arnett (Arrested Development) es Chip, un
treintipicón en bicicleta, mudado a la playera comunidad barrial de Venice en
Los Angeles.
martes, 26 de abril de 2016
Juego de tronos
Aunque en
la obra del -en materia de fe- poco acomodable George R.R. Martin exista poco
de la dicotomía Bien-Mal ultrareferida por el católico narrador británico de El señor de los anillos, el
estadounidense ha sido calificado por la revista Time, de igual modo a otros muchos buscadores apurados de parecidos,
como “el Tolkien americano”. Reacio a
las equiparaciones, reales o traídas por los pelos, valdría no obstante
destacarle a los cómodos establecedores de parentescos, sí, que el
norteamericano -a través de menos magia y arquetipos, más realismo, crudeza,
explicitez, diversión, densidad, diversidad de universos morales prohijados por
la misma inescrutable naturaleza humana, indagación en los perfiles volitivos,
sordidez y sexo-, en verdad ha sabido redimensionar el género épico, la
fantasía heroica, a unos tiempos corrientes donde muchas fronteras fueron dinamitadas
a favor de un Más Incontenible, reclamante de tensar los arcos de la
representación a los límites de lo indelimitable.
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