Previo
a Hermosa juventud y Techo y comida, excelentes películas
sobre el reflejo moral en la ciudadanía española de la crisis económica que asola
a ese territorio desde hace casi un
lustro (ambas cintas comentadas en La
viña de los Lumière) emergió otro
largometraje, de menor difusión internacional pese a sus reconocimientos en el
Festival de Málaga, mas igual de rotundo en el equilibrio de afrontar el rostro
de la tragedia desde una latitud artística de respeto.
