El estreno nacional de la semana, el thriller Buscando justicia (Seeking Justice, 2011), debe provocar cierta congoja a la ciudad cinéfila. El primer arranque nostálgico-penoso provendría del hecho de que su director, el australiano Roger Donaldson, fue capaz de componer en Hollywood uno de los más redondos exponentes del género: Sin salida (1987) con Gene Hackman y Kevin Costner. Quizá casi ningún jovenzuelo -cuyas predilecciones mueven los molinos de la industria- lo conozca, pero los ejecutivos, aquellos moguls del show business retratados por Elia Kazan en El último magnate, sí.
El segundo derivaría del olvido absoluto de Nicolas Cage de que alguna vez en su carrera a él le preocupó de veras el Cine. Eso fue, once upon a time, durante los tiempos lejanos de Corazón salvaje (David Lynch, 1990; o Adiós a Las Vegas (Mike Figgis, 1995), en la cual compuso a uno de los mejor configurados dipsómanos de la historia del séptimo arte.
