Si bien la exploración de la diada tiempo-perspectiva, asumida mediante un sistema narrativo dirigido a reconfigurar el discurrir temporal clásico de los relatos fílmicos, constituye la marca de autor más notoria de un esteta del cine-palíndromo como Christopher Nolan desde Following (1998) y Memento (2000), cuanto, digamos por ejemplo, en Origen (2010) a su tiempo se podía ver como osadía, riesgo y originalidad, ya en Tenet (2020) ha de asumirse cual fagocitación, funambulismo y reciclaje, por más que la película impacte en sus formas y absorba sentidos.

