Al parecer, el realizador británico Roland Joffé
piensa semejante a su coterráneo Stephen Frears en torno a que, a la larga, “lo
único que importa en una película es la historia”, pues resulta proverbial el
uso de excelentes guionistas en su cine. Para Vatel el director de La misión, aquella
notable Palma de Oro en Cannes ´87, partió de las premisas argumentales del
reputadísimo dramaturgo Tom Stoppard, el guionista de El factor humano,
de Otto Preminger; Brazil, de Terry Gilliam; El imperio del sol,
de Steven Spielberg; o la también por si mismo dirigida Rosencrantz y
Guildenstern han muerto, León de Oro en Venecia´90. Stoppard definiría el
concepto de un drama histórico fragmentariamente biográfico, fascinante ya
sobre el papel -luego trabajado por tiempo por Jeanne Labrune-, que Joffé, con
sabia batuta y un equipo técnico de otra dimensión (la música de Ennio
Morricone; la dirección de arte de Jean Rabasse, la fotografía a cargo de
Robert Fraisse y el protagónico absoluto de Gerard Depardieu) ha inundado de
energía, pasión, sagacidad en una estirpe de celuloide de cuya plata emerge
sensación de solidez, y en cuya luz se vuelca una irreprochablemente pulcra
realización.
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miércoles, 26 de noviembre de 2014
viernes, 6 de diciembre de 2013
Mandela "hollywoodizado" en Invictus
En la era Obama luce bien la
condescendencia étnica en esa meca del racismo que es Hollywood. Lo mismo se
nos aparece un superhéroe negro de modales heterodoxos como Hancock, que una
princesa afroamericana empeñada en dormir el american dream en el largometraje
de animación Tiana y el sapo. Acercarse a Nelson Mandela no desentona en tal
órbita, falaz y coyuntural, de atracciones.
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