Pinta
mal que en un largometraje cuyo pilar dramático lo constituya la observancia
del amor de una pareja, los tramos más notables sean aquellos que escasa
relación guarden con el romance.
A
tres películas muy recientes de la cartelera internacional, dos de ellas
excepcionales y una de menor relieve artístico, las interconectan tanto la
sensibilidad como la ternura con la cual han enfocado el amor entre dos
mujeres, colocándose sus relatos entre los más bellos proporcionados por dicha
parcela temática en la historia de la pantalla. Y afirmarlo sobre una vertiente
que ha alumbrado obras maestras como Carol
y maravillas como Desobediencia no
es poca cosa.