Franja voluminosa del cine actual confiere preeminencia al
artificio de la puesta en escena o al impacto sobre los sentidos por arriba de
la caracterización de los personajes, por encima de rentabilizar los rasgos de
su psicología personal para definir las instancias argumentales de los relatos.
Sin embargo, cuando tras la cámara dirigen cineastas sensibles sin ataduras
comerciales e interesados en hurgar y no panear, además conscientes de la
grandeza extrema y la debilidad infinita del ser humano, lo trasuntado entonces
al lienzo fílmico son verdaderas pinturas de almas cuyo aliento literario (aun
sin provenir del universo de los libros) define la densidad, el peso específico
de narraciones de consistencia, fibra, calidad artística.
