Luego
de la norteamericana y la francesa, es la industria cinematográfica de Corea
del Sur la tercera más completa del mundo. Al, casi en masa, deplorable cine
hindú no lo tiene en cuenta este comentario, porque de las 850 películas
anuales que produce, el 95 por ciento son destinadas a un consumo
inexcusablemente interno, en virtud de su folclorismo exacerbado y la letanía
de su inalterable dispositivo narrativo-formal amarrado a historias sosas,
melodrama, baile y canciones.
