El
único rostro de ángel aparecido en la penúltima película de Michael
Winterbottom es el de Kate Beckinsale, la mujer más bella existente en el cine
inglés hace años, aunque de registros limitados, y constreñida su gloria
(comercial) a la saga Inframundo. Ella,
más bien figura de calzo aquí, incorpora a la periodista con la cual Thomas, el
director de cine protagonista de esta metaficción (el hoy día omnipresente
actor hispano-alemán Daniel Brühl), sostendrá durante su viaje a Italia la
inevitable one-nigth stand o noche de
sexo e intercambiará algunas consideraciones en torno a un suceso criminal acaecido
allí, que este pretende trasladar a la pantalla.
