Renoir (Gilles Bourdos, 2012),
exhibida en Cuba como parte del Festival de Cine Francés en cartel, es una
aproximación al período creativo final del maestro impresionista francés Pierre
August Renoir (1841-1919), a partir de 1915, en la
Costa Azul, tras la muerte de su esposa
Aline; aun en plena labor plástica pese a la afección reumática que afecta la
movilidad de sus manos. No se trata con
exactitud de una biopic integral, sino parcial. Por ende, dado el lapso
espacial cubierto por el arco dramático del relato, había aquí trigo limpio
para segar bastante en el examen instrospectivo del personaje y su marco de
relaciones humanas durante etapa tan definitoria de su existencia. Empero, el realizador
Bourdos no alcanza un afianzamiento caracterológico del pintor; más allá de sus
silencios o insistencia en dibujar a Andrée Heuschling, la joven pelirroja que
da pie a Los bañistas u otros lienzos postreros suyos.
