Una de las películas españolas de mayor nobleza
y otros dones de espíritu de la década de los noventas es Secretos del corazón (1997). Su profunda inserción en el universo de las
indagaciones infantiles la emparentan con exponentes ineludibles de dicha
cinematografía como El sur, Cría cuervos, El espíritu de la colmena, Demonios
en el jardín o La madre muerta, pero dentro de esa más
o menos “mismisidad” temática existen en sí signos diferenciadores que la
transportan a un enfoque otro y la virginizan para procurar una entrega donde
huelgan referentes y sobresale, ante todo, la inefabilidad de lo auténtico.
