Dos hermanos tiene el hálito legendario de las fábulas
de Esopo, el candor de nobleza de reconocidas aventuras fílmicas de corte
ecológico, la impronta de un majestuoso documental sobre la vida de los felinos
sellado con materiales constructivos empero utilizados por los albañiles del
cine de ficción. Se trata de una superproducción del francés Jean-Jacques
Annaud centrada en el universo de los animales, ahora los tigres, en la cuerda
de su inimitable El oso (1988),
aunque muy lejos de la consistencia narrativa e incluso la estructura visual de
aquella obra maestra de la pantalla europea.
