Falleció el director cubano Rogelio París. A propósito, La Viña de los Lumière evoca su largometraje de ficción Kangamba, de 2008. El primer acierto de Kangamba
es desmarcarse del clisé impuesto por el cine norteamericano bélico de
entreguerras y cierta parte del soviético y esteuropeo dedicado al género, consistente
en deificar a los personajes como suerte de héroes impolutos con rastro de
divinidad: etéreos, de una pieza en su conformación psicológica, carentes de
debilidades humanas, incapaces de cometer la mínima acción incorrecta que desde
la sala oscura se viese como impropia en tales hombres corolados en la pantalla
por la aureola de lo totémico.
