miércoles, 11 de abril de 2012

Y, sin embargo…

La paradoja frontal de contar con la infancia más bella, sana y educada del planeta (sí, clávenme puñal por absoluto; mas por ese frente soy chovinista a rajatabla, pues así lo creo) y desposeer un cine de ficción dotado de siquiera mínimos niveles de atención al género infantil se ha ido diluyendo, poco a poquín, al paso de los años, mediante la irrupción de tres películas -a diferencia de otros colegas, no me parece pertenezca a tal franja José Martí, el ojo del canario- como Viva Cuba, Habanastation y la estrenada a nivel nacional Y, sin embargo… (Rudy Mora, 2011). 
Las tres obras mencionadas, sea justo reconocerlo al mismo inicio de la reseña, con el espaldarazo en su realización de la compañía infantil La Colmenita: colectivo escénico sin parangón en su tipo a escala local o regional.

domingo, 1 de abril de 2012

La invención de Hugo

Al olor de sus ´70, Martin Scorsese, último maestro vivo del cine norteamericano, rubrica en La invención de Hugo (Hugo, 2011) el filme más nostálgico, autobiográfico, familiar, irrigado por la fantasía y reafirmante tanto de su inmenso amor hacia el cine como de sus notables conocimientos históricos en torno a dicho arte. El único rodado por él hasta el momento en 3 D. Con verdadero sentido en su caso, no por mera moda, sino en función de expandir la profundidad de campo; conferir plasticidad a geniales travellings aquí articulados o a determinadas tomas aéreas.  
Este último trabajo suyo cumple varios fines, pero de modo personal lo veo como la lección regalada por el gran autor a esos directores, novatos o no tan, quienes tienen la impudicia de sostener en entrevistas que no han visto más de “las películas necesarias”. ¿Cuáles son? Averigüen.

miércoles, 21 de marzo de 2012

El precio del mañana


Sin soslayar su moldura comercial, el estreno de la semana propone una metáfora sobre el fin inevitable del modelo de vida impuesto por el capitalismo salvaje

Desde que el neozelandés Andrew Niccol certificase en su libreto de El show de Truman (Peter Weir, 1998) el acta de defunción de la privacidad y confirmase, cinematográficamente, la era de la ultravisivilidad (más que premonición de reallity shows o Gran Hermanos, en ciertos sitios ya existentes a la fecha aunque no de la forma descarnada predicha por la película, se antecedía a la Web 2.0, Facebook, My Space, los escuchas de Murdoch, Google Earth, las cámaras vigilantes emplazadas en las urbes, Kim Kardashian subiéndose su tanga a vista pública tras hacer pis …) hubo de ponerse los ojos en las manos de este señor, guionista de dicho filme, pero director antes del también certero en sus inquietantes vaticinios sobre la genética Gattaca (1997) y ese par de “rarezas” del XXI que fueron Simone (2002) y El señor de la guerra (2005).

lunes, 12 de marzo de 2012

La piel que habito

La más reciente película del realizador español Pedro Almodóvar es estrenada en las salas de la nación esta semana

No figura el decimoctavo opus almodovariano en el jardín edénico (Hable con ella y Todo sobre mi madre: sus dos únicas obras de excelsitud, a tasa del redactor) del tan a veces genial como en otras sumamente discutible realizador manchego; ni tampoco en su basural privado donde echaron raíces por ejemplo La mala educación u otros bien anteriores olvidables yerbajos de la era camp, muy encumbrados en su tiempo pero hoy día rumiadas del ayer sin plantón en el bosque sagrado de la Historia del Cine. Su en Cuba estrenada La piel que habito (2011) entra, mejor, en ese vergel intermedio donde retoñaron laudables aunque no redondas películas suyas a la manera de Tacones lejanos y Carne trémula, en última instancia, y luego las menores Volver o Los abrazos rotos.
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