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martes, 18 de julio de 2017

Últimos días en La Habana



Pornomiseria, homosexuales y Sida ya resultan barajas quemadas por el cine nacional. Por ende, de entrada, a quien escribe le hacía tiritar a estas alturas el anuncio de otra película a incurrir en el mismo mantra; así la filmase y todo Fernando Pérez, el autor de obras de significación en la historia reciente de la pantalla fictiva como Clandestinos; José Martí, el ojo del canario o la injustamente preterida La pared de las palabras; aunque también de títulos irregulares como la inextricable Madagascar, la sobrevalorada La vida es silbar e inconcretos a la manera de Madrigal.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Espejuelos oscuros



De Las mil y una noches (Anónimo, 850)  a El cuento de los cuentos (Matteo Garrone, 2015), la literatura y el cine, parientes consanguíneos solo diferenciados por el gen de la imagen física, han experimentado innumerables operaciones discursivas meta sobre cuanto son en sí mismos: poderosos artefactos narrativos que encuentran en la capacidad fabulatoria y la imaginación las poleas transmisoras de su movimiento eterno.

sábado, 1 de octubre de 2016

El acompañante



Al margen de las calidades específicas de los distintos filmes, el más reciente cine cubano, en sentido general, ofrece cuanto le recabábamos a gritos años atrás: diversidad temático-estilística, osadía, riesgo. Omega 3, Bailando con Margot, Crepúsculo, Caballos, La obra del siglo, Espejuelos oscuros, Leontina o Santa y Andrés marcan puntos de inflexión en una pantalla nacional que al fin, para alivio artístico, ya no está por la labor de las pretéritas comedietas populistas.

domingo, 21 de agosto de 2016

La muerte de un burócrata, medio siglo después



A cada rato, la prensa cubana publica líneas sobre la burocracia, verdaderamente kafkianas, surrealistas, tragicómicas, pletóricas de humor negro, como los avatares de la sufrida figura protagónica del filme La muerte de un burócrata (Tomás Gutiérrez Alea, 1966), los cuales pueden apreciarse un día sí y otro también en disímiles dependencias.

sábado, 16 de abril de 2016

Melodrama rural con pinta de telefilme



En la mayoría de los escenarios de distribución cinematográfica, una película como Café amargo  (Rigoberto Jiménez, 2015) sería lanzada directamente a DVD, sin pasar por las salas.
El filme cubano de  reciente estreno nacional es un trabajo bien discreto, sin alas ni motivos para trascender y mucho menos para aportar no ya al lenguaje —no le pidamos tanto—, sino ni siquiera a una pantalla nacional embarazada de intermitencias cualitativas, pasos en falso en la escogencia de proyectos y filmes recientes rayanos en lo paupérrimo como La ciudad (Tomás Piard, 2015) y Vuelos prohibidos (Rigoberto López, 2015) o inscritos en la olvidable medianía, a la manera de La cosa humana (Gerardo Chijona, 2015).

sábado, 9 de abril de 2016

Una cinéfila película cubana



Dispositivo fílmico a loor del séptimo arte, y de sus amantes, Bailando con Margot (Arturo Santana, 2015) supone la mayúscula operación de cinefagia suscitada durante los últimos tiempos en la creación audiovisual de este país. Aunque de una manera que —a ciencia cierta— resulta ya algo extemporánea, pero no por ello menos rotunda en su concreción, aclárese, el realizador cubano se monta a lomos de determinada zona del desmadre posmoderno enfilada a concebir sus registros desde las cartillas náuticas de las mixturas genéricas o el negociado pragmático con el palimpsesto: aparato creativo este que -casi que por defecto- no solo trae de fábrica el consabido acto de pleitesía o admiración rendidas hacia el pasado artístico; sino además, en ciertos exponentes, una preocupación obsesiva por el cuidado de las formas y, en otros pocos, de plus, el tan evidente como por algunos directores elidido axioma de que el cine es (amén del componente intelectivo y su virtual inmanencia filosófica) ludo, imago, goce, apelación a los sentidos y respeto a quienes marcaron las señas caligráficas del arte practicado. Sin que ello entrañe la renuncia por parte del realizador a estampar su marca de agua.

domingo, 13 de julio de 2014

Boccaccerías habaneras: una gozada de Arturo Sotto


Antes de los invencibles escritores rusos, por años, entre mis predilecciones literarias figuraron Las mil y una noches; el Decamerón o el Apólogo de la Fantasía. Mientras, al paso de la infancia, leía los tres últimos (verdaderos relatos-ofrendas al arte de contar; historias-tributos al poder demiúrgico del narrador), veía cine a mares, con mucha preferencia, entonces, por las comedias italianas de los ´60, donde por primera vez nos llegaría la evocación visual de esa conformación biológica inigualable que es el cuerpo de una mujer, mediante aquellos torsos reales de la Cardinale, la Loren o la Schiaffino. De dicha cinematografía, más tarde, disfrutaríamos los acercamientos que al mundo bocacciano estamparan grandes maestros, a la manera de Pier Paolo Pasolini (El Decamerón, 1971) o, con precedencia, Vittorio de Sica, Federico Fellini, Mario Monicelli y Luchino Visconti (Boccaccio ´70, 1962), dentro del formato de los -a la sazón allí tan populares- filmes de “sketches” o cuentos.

sábado, 10 de mayo de 2014

Swingers en Guamá

En Los tipos duros no bailan, pésima adaptación fílmica de sí mismo hecha por  Norman Mailer en 1987 con Ryan O´Neall e Isabella Rosellini, hay una escena de intercambio de parejas, donde desde la habitación contigua un personaje escucha los gemidos de placer de su compromiso en los brazos del otro. Aquellos jadeos me recordaron siempre los de la secuencia final de El joven Frankestein, la parodia realizada por Mel Brooks en 1974, elocuentes en torno a la potencia sexual del “monstruazo” creado por el gran comediante.
Más de veinte años después de la incursión fílmica del narrador Mailer, para julio de 2009 la compañía holandesa Little Sins (Pequeños pecados, en cristiano) alquiló apartado hotel de la campiña inglesa con el fin de celebrar una fiesta de swingers o intercambios conyugales integrada por 350 personas VIP, tan cansadas ya de todo lo bueno de la vida que necesitaban experimentar esa nueva sensación de compartir fluidos colectivamente. La noticia causó su revuelillo en los cotidianos londinenses, si bien forma parte de la rutina de muchos pueblos del medio oeste y algunas ciudades de Estados Unidos, ese extraño planeta donde mientras en un estado constituye delito la felación dentro del matrimonio en otro se puede andar desnudo por la calle.

viernes, 21 de junio de 2013

Veinte años, excepcional película cubana de animación


El joven cineasta cubano Bárbaro Joel Ortiz es un todoterreno sobre el set de filmación, quien prácticamente interviene en cada uno de los procesos (dirección, animación, iluminación, fotografía…) de su película Veinte años, corto de los Estudios de Animación del ICAIC, a reponerse en el verano, rodado mediante la -tan veteranísima como intermitentemente usada en el planeta- técnica de stop motion. Tan añeja que ya hace un siglo los rusos la usaban, y luego fueron centenares los exponentes, de notar o no, fraguados a lo largo de la historia del séptimo arte (y la televisión) con el empleo de dicha vía, en cuya etapa más cercana merecen citarse algunos trabajos del director norteamericano Tim Burton (La novia cadáver, verbigracia) y, fundamentalmente, la labor promovida por el sello británico Aardman e interesantes proposiciones contemporáneas de la animación a la manera de Pollitos a la fuga o Wallace y Gromit emergidas de dicha escuela inglesa.

domingo, 24 de febrero de 2013

Esther en alguna parte: un filme a la gloria de Reynaldo Miravalles y Enrique Molina

El escaso cine cubano de ficción cuyos personajes centrales son ancianos posee particular encanto, desprendido de la empatía generada entre el espectador y seres quienes -en la última vuelta a la carrera del ocaso- intentan aferrarse a un algo, un qué o un quién. Con ello están dejando por sentada, para sus interlocutores silenciosos de la sala, la parábola misma de la existencia, consistente en asirnos a mecanismos de estímulo en tanto resortes vitales o sistemas de propulsión de las emociones, tan requeridas por nosotros los humanos. Se asía a dicho mecanismo Consuelito Vidal en esa aun no reconocida obra maestra llamada Reina y Rey; Verónica Lynn en el todavía poco difundido cortometraje Martha; o la preterida esposa del magnífico dibujo animado Veinte años, con mucho menos fortuna que las anteriores en su caso. Se asen los personajes compuestos por Reynaldo Miravalles y Enrique Molina en el estreno nacional: Esther en alguna parte.

miércoles, 6 de febrero de 2013

La película de Ana: filme correcto con gran personaje e interpretación

El estreno cubano es exhibido en todo el país ahora

  La película de Ana (Daniel Díaz Torres, 2012) bien pudiera haberse titulado La película de muchos, en tanto engloba en su relato la -a su disgusto- inmarcesible dicotomía de tantos conacionales entre querer y no poder; porque ensarta en su flechazo discursivo la disyuntiva de miles de compatriotas entre ser fieles a preceptos morales y estar obligados a burlarlos por circunstancias económicas que los superan. Es muy triste ello: sucumbir al reinado tácito de la concesión. De tal que, aunque a la larga sea una comedia dramática, o dramedia según el término estadounidense, el filme resulte uno de los más desconsoladores de una pantalla nacional reciente donde si algo no abunda es la alharaca entusiasta o el jolgorio (Camionero, Melaza, Penumbras, Marta, Alumbrones, La anunciación, Casa vieja, Fábula, Chamaco, La guarida del topo, Verde verde, Larga distancia…), para dejarlo solo en la ficción, porque en la parcela documental resulta tanto o mucho más lancinante el reflejo.

lunes, 11 de junio de 2012

Cuatro adolescentes, una alberca y el tiempo

La piscina, el más reciente estreno nacional, comienza a exhibirse esta semana en salas de todo el país

Dos excelentes críticos, amigos ambos y profesionales a leer siempre dada su agudeza -por cierto entre los  poquísimos en emitir su exégesis del filme hasta ahora-, mantienen posiciones contrapuestas sobre La piscina, las cuales oscilan, una u otra, del semiencumbramiento a la cuasi indiferencia. Lo anterior resulta bastante normal en la subjetiva galaxia de la interpretación fílmica. Por ejemplo, a juicio del firmante, dos películas como las recientes Fábula o Verde verde fueron cinematográficamente fallidas, más allá de las nobles intenciones humanas de la segunda. Otros comentaristas, empero, no lo valoraron así; sobre todo en el primer caso. Es feliz la pluralidad de criterios, tanto aquí como en cualquier esfera intelectual o vital. No todo fue negativo de la bíblica Babel.

miércoles, 11 de abril de 2012

Y, sin embargo…

La paradoja frontal de contar con la infancia más bella, sana y educada del planeta (sí, clávenme puñal por absoluto; mas por ese frente soy chovinista a rajatabla, pues así lo creo) y desposeer un cine de ficción dotado de siquiera mínimos niveles de atención al género infantil se ha ido diluyendo, poco a poquín, al paso de los años, mediante la irrupción de tres películas -a diferencia de otros colegas, no me parece pertenezca a tal franja José Martí, el ojo del canario- como Viva Cuba, Habanastation y la estrenada a nivel nacional Y, sin embargo… (Rudy Mora, 2011). 
Las tres obras mencionadas, sea justo reconocerlo al mismo inicio de la reseña, con el espaldarazo en su realización de la compañía infantil La Colmenita: colectivo escénico sin parangón en su tipo a escala local o regional.

domingo, 26 de febrero de 2012

Ciudad en rojo

El filme cubano es vendido en DVD como parte de la Feria del Libro

En Santiago de Cuba “todas las formas  de crueldad, ensañamiento y barbarie fueron sobrepasadas”, escribe Fidel Castro en La Historia me Absolverá, al referirse a los crímenes perpetrados por los asesinos de la tiranía de Fulgencio Batista contra los opositores y el pueblo inocente.
Esa “borrachera de sangre” no se produjo solo en los días posteriores al Moncada, sino durante todo el régimen, por obra y mano de indigentes de alma y cerebro, uniformados todos, salvo los chivatos (cuya connotación más siniestra, verdadera, repudiable se conoció entonces como nunca en la historia de Cuba) a la orden de este o aquel capitanote de mano roja, teledirigida desde las alturas de Palacio, Columbia u otro infierno parecido.

domingo, 29 de enero de 2012

Descartable película cubana

Fábula inicia su andadura en el circuito de estrenos a partir de este jueves 2 de febrero

A los 5 minutos, 53 segundos de Fábula, Cecilia le dice a Arturo: “yo cobro por hora”. O sea, la linda nenita vive la vida como las chicas de Godard; es prostituta, aquí y en Afganistán. El ronroneo sentimental del estudiante universitario con dicha muchacha -el par de jóvenes personajes centrales de Fábula (Lester Hamlet, 2011)-, había iniciado maravillosamente, escaso tiempo atrás, en una biblioteca donde él acude por fines docentes y ella, digamos que humanos. Si bien Julia, el personaje destinatario de los libros procurados por Ceci, nunca queda definido del todo, para convertirse en uno de los elementos accesorios de este irregular drama cubano, premiado, no imagino cómo ni por qué ni bajo cual nivel de ebriedad, por el jurado del Festival de La Habana: un evento el cual ya no sorprende por algunos de sus angustiosos veredictos.

jueves, 12 de enero de 2012

Boleto al paraíso, nominada al Goya

1993: como el monstruo de Cloverfield o los fantasmas de Actividad paranormal, sobre los inefables entresijos de tal año en el largometraje de ficción cubano han aparecido más siluetas que corporeizaciones. Falta por ver a la criatura frente a nos, de cuerpo presente, tan terrífica como fue, asomar al lienzo blanco de la sala oscura. Cierto es, existen películas, sobresalientes o discretas, enmarcadas de una u otra manera dentro del llamado período especial, pero de forma específica con el ´93, y su sucesor, continuamos en deuda.

domingo, 8 de enero de 2012

Vinci

Ojalá, en vez de curiosos accidentes geográficos de la toponimia cinematográfica criolla, películas pertenecientes a géneros como los procurados por Molina´s Ferozz, Juan de los muertos o Vinci (Eduardo del Llano, 2011) se consolidasen en hechos comunes de un paisaje genérico cada vez más distendido, abierto a barajar opciones. Porque de esto va el buen funcionamiento cardíaco de cualquier industria cinematográfica emergente: expandir su arco genérico, fabricar más producciones propias y conquistar a su público. Cuba siempre contó con lo último; no más le resta lo primero.

martes, 27 de diciembre de 2011

Cuatro gruñen su suerte un día de cumpleaños

Los cuatro personajes centrales de Larga distancia -realización respaldada por el ICAIC, el Ministerio de Cultura y la productora independiente Sincover, de estreno nacional-, tienen colocados en la espalda el GPS de la desolación, como un ser quebrado de Álvaro Mutis o cualquier habitante de los relatos de Lucrecia Martel e innumerables escritores o cineastas que identifican su materia prima básica en los conflictos acarreados al ser humano por el agobio, el dolor y la decepción. Son las del filokasdaniano filme de Esteban Insausti (por la recordada Reencuentro, Lawrence Kasdan, 1983: madre intelectual de la pléyade de “películas de amigos reunidos”), tanto las protagónicas como las secundarias, figuras fracturadas, hecha esquirlas emocionales, demolidas interiormente por un peso que las supera y ante el cual nadie nunca pudo hacer mucho a través de la historia: circunstancia, contexto, momento…

lunes, 24 de octubre de 2011

Marina: endechas junto al mar

Mediante Marina (Kiki Álvarez, 2011) reaparece en la pantalla cubana el tema del retorno, tras observarlo la cercana Casa vieja (Lester Hamlet, 2010). Asunto inmortal este del arte dramático, la vuelta a casa del hijo pródigo o defectuoso -más le vale tal al cine y la literatura, sobre todo los más recientes-, tiene en el nuevo estreno nacional un abordaje honesto, profundo y conmovedor dentro de un relato que parte de dicha premisa narrativa para, sobre todo, dialogar en torno a la soledad, el dolor, el amor en tanto polea regeneradora y el apego a las raíces, entre otros motivos comunicantes.
Película nada más en apariencia sencilla, los diálogos y soluciones dramáticos de la última obra del autor de La ola (1995) y Miradas (2001) solo pueden construirse a partir de un conocimiento mayor de los resortes activos u ocultos incidentes en el comportamiento, las acciones de la especie.
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