En
su guion conjunto para la comedia La cosa
humana (2015), Gerardo Chijona y Francisco García configuran la tipología
de casi todos sus personajes principales (a excepción del escritor encarnado
por Vladimir Cruz y la teniente asumida por Miriel Cejas) en ese territorio
peculiar de la jungla urbana nacional donde ciertos cultos delincuentes parecen
ser descendientes directos, en espíritu, filosofía y arco socio-espacial, de aquellos
sujetos barriales de la sardónica sátira Utopía
(Arturo Infante, 2004) quienes, sentados frente a la mesa de dominó, ron en
mano e improperios en la lengua, discutían sobre la arquitectura barroca y la
posible existencia de un barroco latinoamericano, concepto este defendido por
uno de ellos a genital limpio; o quizá de aquellas mujeres del mismo
cortometraje, idas a los moños en la peluquería debido a sus diferentes puntos
de vista en torno a si La Traviata la compuso Verdi o Puccini y si el
aria de la agonía de Violeta está
escrita en “sol” o “mí”.
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sábado, 2 de abril de 2016
domingo, 11 de enero de 2015
Contigo, pan y cebolla: Cremata vuelve a versionar con éxito a Quintero
La especie
humana comparte rasgos comunes, de todo tipo, sin importar el lugar donde vivan
las personas. No obstante, el carácter nacional de un pueblo la hace distinta,
dentro de la igualdad, doquiera. Para entender, y plasmar en
líneas/parlamentos/actos, la esencia particular del alma cubana, pocos
emprendimientos creativos tan claros, directos, veristas, sabrosos, cautivadores
como la obra escénica del dramaturgo Héctor Quintero. Juan Carlos Cremata
Malberti, el director de Viva Cuba y otro gran enamorado de su país, lo sabe
perfectamente; y es por eso que se propuso el plausible fin de trasladar al
cine dos obras cumbres del dramaturgo: El premio flaco y Contigo, pan y
cebolla, ambas firmadas en los sesentas tempranos del pasado siglo.
domingo, 24 de febrero de 2013
Esther en alguna parte: un filme a la gloria de Reynaldo Miravalles y Enrique Molina
El escaso cine cubano de ficción cuyos personajes centrales son ancianos posee particular encanto, desprendido de la empatía generada entre el espectador y seres quienes -en la última vuelta a la carrera del ocaso- intentan aferrarse a un algo, un qué o un quién. Con ello están dejando por sentada, para sus interlocutores silenciosos de la sala, la parábola misma de la existencia, consistente en asirnos a mecanismos de estímulo en tanto resortes vitales o sistemas de propulsión de las emociones, tan requeridas por nosotros los humanos. Se asía a dicho mecanismo Consuelito Vidal en esa aun no reconocida obra maestra llamada Reina y Rey; Verónica Lynn en el todavía poco difundido cortometraje Martha; o la preterida esposa del magnífico dibujo animado Veinte años, con mucho menos fortuna que las anteriores en su caso. Se asen los personajes compuestos por Reynaldo Miravalles y Enrique Molina en el estreno nacional: Esther en alguna parte.
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