En
su guion conjunto para la comedia La cosa
humana (2015), Gerardo Chijona y Francisco García configuran la tipología
de casi todos sus personajes principales (a excepción del escritor encarnado
por Vladimir Cruz y la teniente asumida por Miriel Cejas) en ese territorio
peculiar de la jungla urbana nacional donde ciertos cultos delincuentes parecen
ser descendientes directos, en espíritu, filosofía y arco socio-espacial, de aquellos
sujetos barriales de la sardónica sátira Utopía
(Arturo Infante, 2004) quienes, sentados frente a la mesa de dominó, ron en
mano e improperios en la lengua, discutían sobre la arquitectura barroca y la
posible existencia de un barroco latinoamericano, concepto este defendido por
uno de ellos a genital limpio; o quizá de aquellas mujeres del mismo
cortometraje, idas a los moños en la peluquería debido a sus diferentes puntos
de vista en torno a si La Traviata la compuso Verdi o Puccini y si el
aria de la agonía de Violeta está
escrita en “sol” o “mí”.
