Pornomiseria,
homosexuales y Sida ya resultan barajas quemadas por el cine nacional. Por
ende, de entrada, a quien escribe le hacía tiritar a estas alturas el anuncio
de otra película a incurrir en el mismo mantra; así la filmase y todo Fernando
Pérez, el autor de obras de significación en la historia reciente de la
pantalla fictiva como Clandestinos; José Martí, el ojo del canario o la
injustamente preterida La pared de las
palabras; aunque también de títulos irregulares como la inextricable Madagascar, la sobrevalorada La vida es silbar e inconcretos a la
manera de Madrigal.
