Desde
que Tony, el mafioso personaje central de Los
Soprano y perfecto material de psiquiatra, sufriera un colapso emocional
ante la huida de los patos de su piscina, hasta que Don Draper practicara esa
singular huida hacia sí mismo al final de Mad
Men, la televisión anglosajona (con peso predominante la estadounidense y
sus cadenas HBO y AMC; sin desdorar a la BBC en Inglaterra) construyó una
historia impresionante, fundamental e imperdible de series.
