No he
visto aún la última película de Eli Roth, mas sus antepenúltimo y penúltimo opus (Infierno verde y Knock, Knock)
son exploitation high-trash del rey del pornoterror. Knock… (2015), de entrada, tiene décadas de atraso en sus formas y
modelos cinematográficos. Ya estos thrillers hollywoodenses de gente que se
mete en la casa del otro a secuestrarlo, al menos de esta forma tan arbitraria
y ridículamente erotizada porque aun existen variantes de mérito, cayeron en
desuso puesto que no tenían más que decir. Salvo conocidas excepciones, se
fabrican al montón, en clave de telefilmes, para rellenar las parrillas de las
cadenas a horarios insanos.
