Allende Hollywood, se cuentan con una mano e incluso sobra el pulgar las
cinematografías que, a la fecha, logran mantener un mercado interno de
distribución, con un receptor nativo que aprecie en pantalla producción de
factura nacional a través de buena parte del año. De exceptuarse la, a juicio
personal del redactor, hórrida por extremadamente
folclorista/local/apastelada/melófila experiencia hindú -descontando por
supuesto a los dos o tres realizadores de relieve mundial existentes hoy allí-,
con sus casi 900 títulos anuales consumidos con fruición por los paladares sin
par del Indostán; el ahora retraído en tal cuerda Japón, no obstante así y todo
rondar los 300 títulos al finalizar cada diciembre; o Francia, la única de
todas las industrias europeas navegante en estos mares, es por mucho Corea del
Sur la expresión particular de mayor connotación en dicho sentido.
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martes, 29 de abril de 2014
lunes, 7 de octubre de 2013
El hombre sin pasado, venganza tradicional en el filtro coreano
Es el cine elaborado en Corea del Sur uno de los más sugerentes,
eclécticos y rotundos del planeta, desde hace al menos tres lustros. A los
grandes directores como Kim Ki-duk, Park Chang-wook o Bong Joon-ho, sumánse
decenas de notables realizadores noveles, quienes entregan juvenilia y
creatividad temática y expresiva a sus exponentes.
lunes, 24 de octubre de 2011
Los silencios de Kim Ki-duk
La obra de Kim Ki-duk, uno de los más conspicuos y legítimos representante del nuevo cine surcoreano -mal que le pese a quienes ya abjuraron de sí o a los críticos franceses, tan dados a descubrir autorías pero huraños increíblemente ante su obra-, abre brechas de insospechadas cuan luminosas aperturas hacia un universo de significados que apunta, en primer caso, a la extraordinaria complejidad de las relaciones humanas en la frialdad del mundo moderno.
Sus filmes angustian y apasionan, abruman de incógnitas y desbaratan falsas intuiciones, a través de relatos generadores a dos manos del estupor y la desazón que se agazapan en las capas de sentido de una poética salvajemente lírica y signada por la desconcertante ambigüedad que supone el establecimiento de una portentosa potencialidad dialogística por intermedio de historias donde prima el laconismo casi extremo de sus personajes.
Sus filmes angustian y apasionan, abruman de incógnitas y desbaratan falsas intuiciones, a través de relatos generadores a dos manos del estupor y la desazón que se agazapan en las capas de sentido de una poética salvajemente lírica y signada por la desconcertante ambigüedad que supone el establecimiento de una portentosa potencialidad dialogística por intermedio de historias donde prima el laconismo casi extremo de sus personajes.
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