Antes de la desigual Soy un
cyborg (2006) y de esa deliciosa relectura vampírica que es Sed (2009), el
coreano Park Chan-wook (Seúl, 1963) construyó en Old Boy (2003) una película
que nada sin salvavidas en los cenagales de la venganza. Cimienta este relato
integrador de su Trilogía de la
Venganza (junto a la anterior Simpathy for Mr. Vengeance, de
un año antes, y la posterior Simpathy for Lady Vengeance, estrenada hacia
2005), sobre un surtidor temático carísimo al arte dramático a lo largo de la
historia, del cual mama, pero de un modo harto peculiar y sin acusar deudas de
referencia con nada ni nadie.
