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viernes, 18 de diciembre de 2020

«El baile»: puro Murphy

 


La recién estrenada película El baile (The Prom, 2020) representa una suerte de concentrado de la plataforma ideo-estética del realizador estadounidense Ryan Murphy a lo largo de su trayectoria.

viernes, 9 de marzo de 2018

Von Trier en tierra de perros



El proceso de peterpanización atravesado por buena parte de la pantalla actual impide la proliferación de películas como Dogville.  A Lars von Trier, el genio, zorro, profeta, borracho, fascista, megalómano o como quiera llamársele, que inventó el Dogma ´95, no le va eso sin embargo. Rubricaría con esta pieza -episodio de lo que alguna vez elucubró cual su Trilogía Norteamericana- un estudio humano de sustento trágico con base helénica, shakesperiana, victorhuguiana, de los que ya a casi nadie le interesa hacer.

jueves, 19 de octubre de 2017

Big Little Lies



Ya en la cabecera misma de la teleserie Esposas desesperadas (Desperate Housewives, ABC 2004-2012) no solo había talento creativo, sino además una remisión directa al megaobjetivo temático de la obra. Dicho opening con el exquisito trasfondo musical de Danny Elfman y repleto de obras artísticas que iban del Adán y Eva de Lucas Cranach el Viejo y litografías egipcias a El matrimonio Arnolfini de Jan Van Eyck, el American Gothic de Grant Wood, I am a proud de Dick Williams, la Campbell´ Soup Can de Andy Warhol o los Couple Arguing y Romantic Couple de Robert Dale describe en segundos de que va la pieza: de pecados originales, tentaciones, serpientes, manzanas mordidas, dobleces, misterios, huidas, odios, amores, mujeres acogidas a gusto o disgusto en el hogar, de los conceptos y valores que conviene sugerir más que cumplir dentro del orden cultural/familiar estadounidense.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Las horas, de Stephen Daldry: angustia anudada en lazo triangular


Las horas (The Hours) arranca con la crispante imagen del suicidio de la escritora Virginia Woolf en 1941. Tras colocarse una piedra en el bolsillo, se hunde en la oscuridad del río Ouse, cerca de la campiña inglesa; el sitio donde los médicos desde mucho antes le habían prescrito acudir, para ver si aliviaba la enfermedad mental motivadora de largos períodos depresivos e inestabilidad emocional. Le hastiaba la vida suburbana, los doctores, el mundo y ella misma. Solo la existencia de sus personajes permitíale afrontar su propia subsistencia. Hay una escena de la película, ubicada en la década del 20, en el proceso de elaboración de su novela Mrs. Dalloway, que registra este diálogo entre su esposo y ella: “En tu libro escribes ¿Por qué alguien debe morir?. Es una buena pregunta”. Virginia le responde en el filme a través de las mismas palabras de la obra literaria: “Alguien debe morir para que otros aprecien más la vida. Morirá el poeta, el visionario”. Consecuente consigo, se ofrece en holocausto. Contribuyendo al hacerlo a desbrozar las yerbas que nublan las certezas y  hasta salvar quizá a otros que, como ella -quisiéranlo o no-, torcieran el sentido del tiempo, al convertir la vida a su pesar en un desfile martillante, tormentoso e inaguantable de horas, minutos y segundos.

domingo, 20 de abril de 2014

Stoker: suspense a lo Park Chan-wook


Antes de la desigual Soy un cyborg (2006) y de esa deliciosa relectura vampírica que es Sed (2009), el coreano Park Chan-wook (Seúl, 1963) construyó en Old Boy (2003) una película que nada sin salvavidas en los cenagales de la venganza. Cimienta este relato integrador de su Trilogía de la Venganza (junto a la anterior Simpathy for Mr. Vengeance, de un año antes, y la posterior Simpathy for Lady Vengeance, estrenada hacia 2005), sobre un surtidor temático carísimo al arte dramático a lo largo de la historia, del cual mama, pero de un modo harto peculiar y sin acusar deudas de referencia con nada ni nadie.

domingo, 16 de junio de 2013

La mancha humana: Silk, Faunia y los verdaderos espectros


El sujeto temático de La mancha humana (The human stain) es la mentira. Antivalor que la pantalla ha explorado prolijamente y ahora toca a través de lo que en Estados Unidos se le llamara desde el siglo XIX “pase racial”: la persona negra que se hace pasar por blanca con el objetivo de sacar ventajas sociales o evitar recriminaciones de cualquier índole. El filme, ceñido celosamente a la novela de Philip Roth, vuelve  a un fenómeno que ya algunos narradores decimonónicos estadounidenses abordaran, ahora con el enfoque puesto en la figura de Coleman Silk, decano de cierta universidad fictiva norteamericana, quien durante más de medio siglo vivirá una vida inventada tras renunciar a su identidad racial. Lo más interesante de esta película de Robert Benton resulta precisamente su personaje central, Silk, interpretado por Anthony Hopkins.
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