Después
que el realizador ruso Sergei Bodrov propusiese un largometraje del calibre de Mongol (2007), estupenda película de
aventuras que a mi juicio figura entre las primeras cinco de su género en el
último cuarto de siglo a escala planetaria, cabía esperar en lo adelante nuevas
aproximaciones fílmicas a la figura histórica del conquistador Genghis Khan que
tuviesen en cuenta tal listón cualitativo.
