Si en
1970 Robert Altman nos entregaba un oeste ¡invernal¡, y en 1992 Clint
Eastwood remodelaba el esquema
ético-iconográfico-etáreo del género, cuatro años más tarde Walter Hill,
considerado un maestro del western urbano, fabricó el que debe ser el primer
oeste gangsteril de la historia del
cine: El último hombre (Last man standing). La
película de Hill, coescrita por sí mismo, como suele hacer, e inspirada en una
idea de dos japoneses, y uno de ellos el señor Akira Kurosawa -hay una clara
referencia aquí a Yojimbo-, fusiona
el cine de capos con el del oeste, bajo parámetros narrativos que curiosamente
responden a ambos géneros, sin roces abruptos entre ellos.
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martes, 30 de septiembre de 2014
domingo, 18 de mayo de 2014
Honrarás a tu clan: valoración crítica del género gangsteril
Nacido del matrimonio natural entre dos instancias en fase de
consolidación (una de orden social: el ascenso del crimen organizado dentro de
los Estados Unidos como consecuencia de los negocios con el alcohol
entronizados tras el Acta Volstead e inherentes efectos de la Ley Seca; otra de
carácter artístico: el avance del Cine en sus distintas etapas, del silente al
sonoro) surge una expresión hija inevitable de tal alianza como lo fue el
género gansgteril, que puso sonido e imagen nítidos al fenómeno de la mafia.
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