Figura referencial del alguna vez llamado “Nuevo Cine
Independiente Argentino”, Israel Adrián Caetano horadó, luego de dicha faceta
de arranque, en la tradición clásica y la reasunción moderna de los géneros para realizar plausibles
deconstrucciones tipo Un oso rojo (2002), cual suerte
de advertencia primera de las bifurcaciones de un cine que ya emprendía sus
pininos en el espacio más conspicuo del territorio industrial.
