Al
cierre de Zona hostil (Adolfo
Martínez Pérez, 2017) cuelgan el consabido cartelito -e innecesario aquí, dado
lo obvio del respaldo- de agradecimiento al Ejército del Reino de España y al
ministerio de Defensa por su colaboración en esta película bélica a la gloria
de los soldaditos del viejo imperio al apoyo del nuevo y hoy único imperio real
en su invasión genocida a Afganistán.
