miércoles, 3 de abril de 2013

Zemeckis planea a vuelo medio


El vuelo (Flight, 2012), estreno nacional de la semana, supone el regreso del realizador Robert Zemeckis al cine de acción real -ello es no animado o de otras técnicas parecidas- tras más de una década dedicado por entero a sus incursiones en el, ya por sí convertido en subgénero, motion capture o captura de movimiento: El expreso polar, Beowulf y La estrella polar.
Describe, mediante segmento introductorio de factura técnica fabulosa muy propia del creador de Contacto, el accidente del avión pilotado por el comandante Whip (Denzel Washington, en la mejor captación suya de un personaje en los últimos años, luego de Día de entrenamiento y American Gangster). Este señor, empero, logra salvar a casi todos los pasajeros, gracias a sorprendente pericia, la cual los conocedores califican como verdadera hazaña profesional. Sin embargo, el hombre, alcohólico, comandaba la nave ebrio desde la noche anterior.

lunes, 11 de marzo de 2013

Argo, una perla de demagogia y manipulación

En la ofensiva ideológica occidental contra Irán, la cual tuvo su avanzadilla en Hollywood mediante el filme 300 y su demonización de “lo persa”, una pieza audiovisual como Argo (Ben Affleck, 2012), ganadora del Globo de Oro, el Bafta y el Oscar del año a la mejor película -presentado por la esposa del presidente Obama- [1], no solo es acto de consecuencia para con el irrompible enlace histórico entre la Casa Blanca y su cine desde los tiempos hoy día cuasi remotos de Griffith-de Mille; sino además perfecto vehículo de manipulación encaminado a pavlovizar a la opinión pública universal a favor de la invasión militar a Teherán, debido a la colosal influencia del cine en el subconsciente colectivo.

domingo, 24 de febrero de 2013

Esther en alguna parte: un filme a la gloria de Reynaldo Miravalles y Enrique Molina

El escaso cine cubano de ficción cuyos personajes centrales son ancianos posee particular encanto, desprendido de la empatía generada entre el espectador y seres quienes -en la última vuelta a la carrera del ocaso- intentan aferrarse a un algo, un qué o un quién. Con ello están dejando por sentada, para sus interlocutores silenciosos de la sala, la parábola misma de la existencia, consistente en asirnos a mecanismos de estímulo en tanto resortes vitales o sistemas de propulsión de las emociones, tan requeridas por nosotros los humanos. Se asía a dicho mecanismo Consuelito Vidal en esa aun no reconocida obra maestra llamada Reina y Rey; Verónica Lynn en el todavía poco difundido cortometraje Martha; o la preterida esposa del magnífico dibujo animado Veinte años, con mucho menos fortuna que las anteriores en su caso. Se asen los personajes compuestos por Reynaldo Miravalles y Enrique Molina en el estreno nacional: Esther en alguna parte.

miércoles, 6 de febrero de 2013

La película de Ana: filme correcto con gran personaje e interpretación

El estreno cubano es exhibido en todo el país ahora

  La película de Ana (Daniel Díaz Torres, 2012) bien pudiera haberse titulado La película de muchos, en tanto engloba en su relato la -a su disgusto- inmarcesible dicotomía de tantos conacionales entre querer y no poder; porque ensarta en su flechazo discursivo la disyuntiva de miles de compatriotas entre ser fieles a preceptos morales y estar obligados a burlarlos por circunstancias económicas que los superan. Es muy triste ello: sucumbir al reinado tácito de la concesión. De tal que, aunque a la larga sea una comedia dramática, o dramedia según el término estadounidense, el filme resulte uno de los más desconsoladores de una pantalla nacional reciente donde si algo no abunda es la alharaca entusiasta o el jolgorio (Camionero, Melaza, Penumbras, Marta, Alumbrones, La anunciación, Casa vieja, Fábula, Chamaco, La guarida del topo, Verde verde, Larga distancia…), para dejarlo solo en la ficción, porque en la parcela documental resulta tanto o mucho más lancinante el reflejo.
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