La nueva pieza fílmica de Jorge Perugorría representa la menos sólida dentro de su carrera como realizador, y eso que ni Afinidades ni Amor crónico fueron justamente modelos del mejor cine. Constituye Se vende un filme irregular, disperso e incoherente, resentido por varios elementos, de los cuales el que más lacera al metraje es el excesivo subrayado de sus planteamientos conceptuales y visuales. Tanto que pareciera un guión para presentar en las escuelas de cine de cuanto no debe hacerse en este, con independencia ello de cual género fuere. Su filiación dentro de la comedia no entraña la entrega de patente de corso para sobrepasar lo pleonástico y rayar la tautología.
miércoles, 5 de junio de 2013
martes, 21 de mayo de 2013
Aballay, el hombre sin miedo: eficaz western gaucho
Es el western un tendencioso género, al potro del arquetipo y la fantasía, mucho menos simple y desintelectualizado (o desideologizado) de lo supuesto en su día por Tom Mix. Estuvo repleto -ya poco después de Edwin S. Porter y durante extenso trecho de su etapa primitiva/clásica-, de falsificaciones históricas y virilísimos relatos de mitificación heroica o cuentos morales con la visión de un vencedor, por regla envuelto en aureolas de glorificación, cuyo postulado ideológico de “mi rifle, mi pony, mis testículos y yo” exacerbó, deglutió o simplemente enmarcó en celuloide un cuadro representativo de los antivalores fundamentales sobre los cuales fue cincelada la mentalidad de cierto prototipo de ciudadano norteamericano. Y, por añadidura, levantada la nación y luego el sistema imperial de los Estados Unidos de América.
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miércoles, 3 de abril de 2013
Zemeckis planea a vuelo medio
El vuelo (Flight, 2012), estreno nacional de la semana, supone el
regreso del realizador Robert Zemeckis al cine de acción real -ello es no
animado o de otras técnicas parecidas- tras más de una década dedicado por
entero a sus incursiones en el, ya por sí convertido en subgénero, motion
capture o captura de movimiento: El expreso polar, Beowulf y La estrella polar.
Describe, mediante segmento introductorio de factura técnica fabulosa
muy propia del creador de Contacto, el accidente del avión pilotado por el
comandante Whip (Denzel Washington, en la mejor captación suya de un personaje
en los últimos años, luego de Día de entrenamiento y American Gangster). Este
señor, empero, logra salvar a casi todos los pasajeros, gracias a sorprendente
pericia, la cual los conocedores califican como verdadera hazaña profesional.
Sin embargo, el hombre, alcohólico, comandaba la nave ebrio desde la noche
anterior.
lunes, 11 de marzo de 2013
Argo, una perla de demagogia y manipulación
En la ofensiva ideológica occidental contra Irán, la cual tuvo su avanzadilla en Hollywood mediante el filme 300 y su demonización de “lo persa”, una pieza audiovisual como Argo (Ben Affleck, 2012), ganadora del Globo de Oro, el Bafta y el Oscar del año a la mejor película -presentado por la esposa del presidente Obama- [1], no solo es acto de consecuencia para con el irrompible enlace histórico entre la Casa Blanca y su cine desde los tiempos hoy día cuasi remotos de Griffith-de Mille; sino además perfecto vehículo de manipulación encaminado a pavlovizar a la opinión pública universal a favor de la invasión militar a Teherán, debido a la colosal influencia del cine en el subconsciente colectivo.
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