En buena parte de su corpus, las construcciones
culturales del relato telefictivo estadounidense posterior a la voladura de las
Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, están alimentadas de los mismos
temores explícitos en el discurso del poder, inducidos a la población mediante
los vehículos mediáticos. Tanto las estrategias como las lógicas narrativas de
géneros como el thriller se han puesto al servicio de sembrar en el
imaginario ese pavor constante a ser atacado por un Otro total que
preferiblemente ha de ser árabe, pero que igual puede ser interno o provenir de
Rusia, Corea del Norte, China…
