Aunque los latinos cada día sean más en los Estados Unidos y hayan sido
filmadas obras cinematográficas como Un día sin mexicanos, donde se remarca
hasta la obviedad el peso de su imprescindible fuerza allí, su extraordinario
aporte y no solo como fuerza bruta, ellos continúan ninguneados, humillados,
mal vistos o preteridos por la gran pantalla norteamericana. A cada rato esta
comunidad se queja, forma comisiones, denuncia…, pero nada, el poder de la
industria, de todo, está en las manos wasp (los anglosajones blancos
protestantes dueños de la nación y de parte de Hollywood).
