Aunque sin similar masa
cuántica, pero a la manera del western, el gangsteril, la comedia o el musical,
el drama carcelario -cruza entre el noir,
el policial, el cine de acción y el melo- forma parte de la historia del cine,
de la esencia de Hollywood; e iconos, fotogramas y secuencias de sus piezas
claves jamás se desdibujarán, en tanto integran esa galería de “apariciones
adorables” proclamadas por Derrida.
