La cinta blanca, película de
Michael Haneke merecedora del reconocimiento como Mejor Filme del Año en el
mundo por la FIPRESCI
durante 2009, amén de la Palma
de Oro en Cannes e innumerables otros lauros, es un filme que ameritaba su
comentario en La viña de los Lumiére. El austríaco de origen
germano Haneke (1942), taxidermista -a veces en extremo virulento por su carga
de pesimismo- de las putrefacciones humanas y sociales, maestro al examinar los
cauces y consecuencias de la violencia, director en fin siempre atendible del
cine contemporáneo (Funny Games, La pianista, El tiempo de los lobos, Caché…
todas sus películas revisten interés por una u otra razón) traza en el relato de
La cinta… preciso electrocardiograma del
corazón enfermo de la sociedad alemana prefacista corriente a inicios del siglo
XX. Refrenda lo anterior
mediante un abrasador estudio a pecho abierto sobre los gérmenes del odio y los
antecedentes del nazismo, el huevo de la serpiente diría Bergman, cuya base de
focalización es un pequeño poblado del Norte, y el epicentro humano varios de
sus moradores: de forma más específica el entorno hogareño de un pastor
luterano formador dentro de la más absolutista, recalcitrante y pétrea tabla de
valores a su progenie.
